“La película ‘No’ es Mad Men a la chilena”, por Stephanie Veas

(CHILE) – En Chile acaba de estrenarse una nueva película de Pablo Larraín, director de Fuga (2005), Tony Manero (2008) y Post mortem (2010): ahora se trata de No, protagonizada por Gael García Bernal y basada en la historia de un joven creativo publicitario chileno de 1988. Stephanie Veas Bastías, estudiante de publicidad de la Universidad de Santiago, la comentó en un blog santiaguino.


El joven creativo publicitario chileno René Saavedra es interpretado por el mexicano Gael García Bernal, quien según Stephanie “logra un correcto acento chileno”.

 
Según lo describen sus propios autores, “Cine Booom es un sitio chileno dedicado a comentar sobre lo que más nos gusta: ‘Las Ñoñerías’, y todo lo que tiene relación con este término. En un principio, el sitio había sido creado con tal de hablar acerca del séptimo arte y todo lo que tenía relación a él, pero ahora Cinebooom no sólo se preocupa de hablar acerca del cine y las películas”.

Allí, esta semana, una de sus firmas más habituales, Stephanie Veas —”conocida por sus siempre confiables reseñas de libros”—, comenta una película chilena que acaba de estrenarse en Santiago y que sería excelente que llegara a otras capitales latinoamericanas, más que nada a aquellas en las que hay muchos futuros publicitarios formándose en centros educativos.

La película, titulada No y dirigida por Pablo Larraín, recuerda el plebiscito que la dictadura de Augusto Pinochet realizó en 1988 —para consultar a la población sobre la permanencia de los militares en el gobierno— a través de un costado poco conocido: la historia del joven creativo publicitario René Saavedra, convencido en aquel momento para encabezar la campaña del NO. Y lo interesante del comentario es que la misma Stephanie es hoy estudiante de publicidad en la Universidad de Santiago: por eso su inclusión en PRIMER BRIEF.

Toma la palabra Stephanie.

 
“NO”: MAD MEN A LA CHILENA

 
POR STEPHANIE VEAS BASTÍAS
Estudiante de publicidad
Universidad de Santiago

 
Incluso antes de ser estrenada, la nueva película de Pablo Larraín ya ha dado de qué hablar en las redes sociales. Hoy, 9 de agosto, finalmente llega a las carteleras la película No, un verdadero viaje en el tiempo que rememora el plebiscito de 1988 y nos relata el detrás de cámaras de la franja del No.

En el año 1988 se convoca a un plebiscito ciudadano en torno a la permanencia de los militares en el poder. De esta manera, los líderes de la oposición, persuaden a un audaz joven creativo de publicidad, René Saavedra (hijo de un exiliado que acaba de volver al país) para que encabece la campaña y estrategia comunicacional de la franja del NO.

Con recursos limitados y bajo la constante vigilia del gobierno, Saavedra y su equipo concebirán un audaz plan para ganar la elección.

Protagonizado por el actor mexicano Gael García Bernal, quien logra un correcto acento chileno e interpreta muy bien a su personaje, No es un film bien construido con un original montaje y, sin duda, un llamativo tratamiento de imagen, capaz de transportarnos a la época e internalizarnos en la historia a retratar. Existe un trabajo de continuidad muy bien cuidado gracias a la impecable edición realizada para la película, donde la aparición de figuras emblemáticas (tanto del mundo político como del televisivo) es una coordinada sorpresa.

El guión fue escrito por Pedro Peirano, quien tras considerar la gran cantidad de personas que participaron en la franja original, optó por generar personajes que representaran determinados “grupos” de estos mismos. Sin duda, una estrategia inteligente que ayuda al espectador a entender sin grandes rodeos los conflictos o pugnas entre los protagonistas. Pues en este caso, más que el drama humano, nos centramos en la evolución y desarrollo de la campaña, lo que nos entrega una narración mucho más rítmica que, acompañada por ciertos toques de ironía, lo convierte en un guión directo e inteligente con correctos puntos de giro.

Hay que destacar, nuevamente, que esta es una película histórica innovadora en su producción al rescatar archivos digitales reales, sumados al notable hecho de haber rodado el film con cámaras Ikegami de 1983. Estas últimas permitieron simular el formato y textura de la época, otorgándole a la imagen un tratamiento capaz de entremezclar y complementar naturalmente las secuencias producidas con el material de archivo.

Ahora, a todos aquellos que catalogan la película como “otra más acerca de la dictadura”, les recomiendo dejar los prejuicios de lado y recordarles que esta es una perspectiva más de nuestra PROPIA historia. Además, lo más interesante de ella es que el conflicto está mirado desde el punto de vista de un publicista, quien debe aislar sus propios pensamientos del contexto para ser objetivo y comunicar correctamente el mensaje. Yo (como estudiante de publicidad) salí plenamente satisfecha de la sala de cine y considero que para todos los insertos en este medio es una excelente película de referencia con la que sin duda se identificarán. También puedo asegurar que todos los que asistan se encontrarán con un trabajo de calidad que no deja cabos sueltos. Aplaudo la dirección de arte y la edición de video.

Quiero agregar que la verdad es que en mi caso me cuesta encantarme con el cine chileno. De hecho son contadas con las manos las películas que han logrado gustarme. Es por eso que en esta ocasión recupero la fe en el cine nacional, pues esta es una producción que me hace sentir orgullosa de que nos represente como país, sin duda, merecedora de sus triunfos y reconocimiento en el extranjero.

 
 

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