Casi un fogón en Palermo con Manuk y Manana

(ARGENTINA) – La del miércoles 7 de noviembre fue una noche trágica en Buenos Aires: con temperaturas por arriba de los 35 grados, a la hora pico de las 6 de la tarde un apagón dejó a buena parte de la ciudad sin electricidad, sin subtes, sin semáforos y casi sin posibilidad de transitar. Y fue ese día, a las 7 de la tarde, cuando Manuk Hovaghimian y Juan Manuel Manana Marín Fraga le abrieron a PRIMER BRIEF las puertas de su estudio Animal Music, un paraíso palermitano donde todo funciona a las mil maravillas gracias a la electricidad y que en esa Noche PB #7 se transformó, sin quererlo, en la réplica de un espacio mágico, casi rural, donde a la luz de una vela los maravillados asistentes fueron testigos de una puesta en escena que incluyó anécdotas a granel, empanadas, risas, una terraza que se iba oscureciendo y una intimidad imposible de conseguir con luz eléctrica.


El documento fotográfico que prueba la magia de esa noche: de frente y vestidos de celeste, Manuk y Manana; alrededor, apenas iluminados por la única vela que le daba un ambiente muy especial a la terraza de Animal Music, los maravillados asistentes.

 
POR LEO VIGNATI
De la redacción de PB
Fotos: (David Andrade)

 
Quienes vivan en la ciudad de Buenos Aires sabrán que en los días pasados hubo bastantes problemas con el suministro de electricidad (que en algunas partes de la ciudad subsisten). Por este motivo se dieron varias manifestaciones espontáneas en distintos puntos de la capital. Es lógico, ¿quién no se enojaría por quedarse sin luz en un día que llegó a los 35°C? ¿Quién no quisiera volver a disponer de su aire acondicionado, su heladera, su televisor o la misma luz artificial?

Yo. Yo no me enojé por el corte de luz ¡Me puse feliz por el corte de luz!. Si Manuk nos vuelve a invitar a su estudio yo mismo me voy a asegurar de sabotear la luz un rato antes.

Es que ¿a qué estudiante de publicidad no le gustaría estar sentado en la terraza de Animal Music, con Manuk, Manana y el resto de sus chicos, hablando más de dos horas alrededor de una vela (casi como evocación de un fogón)? ¿Acaso alguno de los chicos que vinieron esa noche no se quedó atónito? En ese ambiente se dio la charla, de manera totalmente distendida y llena de anécdotas increíbles.

Manuk Hovaghimian es “el hombre de los jingles de los comerciales”. Sus trabajos son reconocidos tanto en la Argentina como en el exterior (tiene un segundo estudio en Miami) y es, casi, una institución dentro de una persona. ¿Pero cómo fue que se abrió camino, el pibe que había tomado cuatro clases de piano (según él mismo cuenta), en un mundo tan acotado como es el de la publicidad, y más aún, el de las canciones de los comerciales?

Manuk arrancó como dictan los manuales del publicitario (o de cualquier otra profesión): desde abajo. En sus comienzos viajaba a pueblos del interior del país e iba a las radios a ofrecer la artística gratis, a cambio de la planilla de anunciantes. Entonces negociaba con cada anunciante la creación de un jingle para su publicidad en la radio (anunciantes como panadería ‘La Espiga de Oro’ o ‘el kiosco de Norma’). Luego de pactar con varios clientes, volvía a Buenos Aires, grababa los jingles y enviaba los casetes por encomienda. Una genialidad.

Él cuenta que desde chico ya jugaba a cantar las canciones de los comerciales, a cambiarles la letra, la melodía. Si eso no es vocación…

 
EL CREATIVO GUITARRERO


Manana en su estudio, un personaje increíble que, cuando el encuentro ya era historia y cada uno rumbeó para su casa, se fue conduciendo una camioneta que parecía una versión vieja y romántica de la de los Cazafantasmas.

 
El otro anfitrión de la séptima Noche PB es Manana. Juan Manuel Manana Marín Fraga fue creativo de varias agencias. Hace tres meses decidió alejarse de la dirección creativa de JWT para ser productor de Animal Music, y se nota la felicidad que esto le trae. De todos, es el que más se emociona con las anécdotas de Manuk, aunque ya se las sabe de memoria. Manana cuenta que en su oficina tenía una guitarra criolla con la que practicaba en cada descanso del laburo. Sus dos pasiones siempre fueron la música y la publicidad, y vaya si consiguió condensarlas en una profesión.

Como ex creativo de agencia, Manana sabe que el principal problema que deben saltear no es la creación de un tema musical, sino entender qué es lo que quiere el cliente, o mejor dicho, los clientes (por un lado la agencia publicitaria que está encargada del mensaje; por otro, la marca que encarga el spot). “Muchas veces estás hablando con el cliente y te dicen ‘quiero un tema que sea pum para arriba‘ —cuenta Manana—. ¿Y qué es pum para arriba? Para vos puede ser Kiss y para mí, David Guetta. Entonces el primer paso es tratar de eliminar conceptos ambiguos, y llevar muchos ejemplos de distintos géneros musicales para tratar de tener alguna punta para arrancar”.

 
ANIMAL STORIES

Manuk nos cuenta la anécdota de cuando tuvieron que grabar una canción de cancha, y el cliente le dijo “si tenés sólo diez cantantes no va a sonar a canción de cancha, porque en los estadios son miles cantando la misma canción”. Entonces se le ocurrió llamar a una central de radiotaxis y pedir: “Mándenme 50 taxis con choferes que sean bien futboleros”.

O la vez que tenía que grabar la voz de un policía, y las distintas voces de los locutores al cliente “no le daban policía”. En esa ocasión, Manuk optó por llamar al oficial que vigila la cuadra: Camacho entró al estudio con su uniforme, su placa y todos los elementos del cargo, y fue su voz la que finalmente se oyó en el spot. “A veces tenemos que filmar a la persona que canta o hace locución para que los clientes no duden de que eso es lo que pidieron”, ejemplifica Manuk.

Uno de los estudiantes le pregunta a Manuk por los jingles que han sido un éxito, como es el caso de la canción de la publicidad Espantapájaros, de Renault Clio.


“Espantapájaros”, de Agulla & Baccetti para Renault Clio, año 2004, dirigido por Luciano Podcaminsky para Pioneer. En esa época, el estudio de Manuk no se llamaba Animal Music sino La Casa Post Sound.

La respuesta de Manuk nos sorprende a todos: “Nosotros siempre tratamos de hacer un laburo muy bueno, pero cuando la canción es un éxito se puede tornar en algo malo. La idea es que la musicalización acompañe la pieza publicitaria, y que la sostenga o levante. Pero no que el jingle pase a ser protagonista. Hemos tenido varios problemas con canciones así”.

Ezequiel (uno de los músicos de Animal Music) llega con una bandeja de empanadas recién salidas del horno. Por si faltaba un condimento más para hacer del encuentro algo realmente íntimo y cotidiano.

Para cerrar la visita, se reestablece el flujo de electrones y se da el milagro. La luz vuelve para que podamos recorrer de nuevo los distintos estudios de grabación, esta vez sin velas. Cada ambiente tiene una decoración exquisita y distinta del resto. “Es para que, si te toca trabajar varias horas de corrido, no se note tanto el encierro”, explica Manuk.

De todos modos, ninguno de nosotros hubiéramos sentido que nos habíamos perdido algo si la noche terminaba antes, sin luz y sin nueva recorrida por los estudios. Es que, a veces, lo único que hace falta para que una noche trágica se convierta en mágica es un mínimo reemplazo de letras, una vela y dos personajes queribles y dispuestos a compartir su espacio y sus historias.

 
 

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