“Sufro de demencia literaria”, por Lilo Orjuela

(ARGENTINA) – La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue el disparador para que nuestra columnista y responsable de Encuentros PB dejara correr la pluma —modo indispensablemente poético con que hay que llamar al teclado cuando sirve para redactar temas así— para contar cómo, a partir de su experiencia de hermana menor de un hermano apasionado por la lectura, fue convirtiéndose poco a poco en una loca de los libros.


“Aprovechemos los espacios que la ciudad nos brinda para incentivar esa locura —cierra Lilo Orjuela esta reflexión—. Por ejemplo, la 39na Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. ¡Disfrutemos la feria! Acá podés encontrar toda la info.

 
POR LILO ORJUELA
De la redacción de PB
(Fotos: Prensa MAS)

 
Muy a menudo recuerdo una época de mi infancia en la que me levantaba todas las mañanas de los fines de semana, iba al cuarto de mi hermano para incitarlo a jugar y su respuesta era: estoy ocupado. Desde la puerta, me quedaba algunos segundos observándolo. Lo veía allí en su cama rodeado de libros, dos o tres sobre su mesa de noche y uno en sus manos; su cuerpo estaba allí, pero él no. Desde las 6, 7, 8 de la mañana su mente empezaba a viajar sumergida en millones de letras, en cientos de páginas y en infinitos pensamientos. Está loco, pensaba yo, ¿cómo puede despertarse un sábado a las 7 de la mañana para leer?

Ahora comprendo su locura porque me contagió. Es un “mal” de familia que agradezco inmensamente. Descubrí la magia de los libros con el paso de los años y aunque sé que el tiempo no me alcanzará para leer todo lo que quisiera, siento que con cada libro que leo le gano años a la vida.

Recientemente tuve una conversación con alguien acerca de la preferencia del libro impreso sobre el libro digital. Personalmente disfruto —tanto como un niño pequeño disfrutaría estar en el mágico mundo de un parque de diversiones— la maravillosa experiencia de acercarme a una librería, entrar y no saber a qué parte dirigirme. Disfruto la sensación de ser observada por los libros, porque aunque parezca que es al contrario, son los libros quienes nos eligen, o por lo menos es mi caso.

Disfruto abrir su tapa y descubrir una invitación a un mundo mágico. Disfruto el poder sentir ese olor tan particular de un libro nuevo (y ni hablar del olor de los viejos), sentir la textura de sus hojas porosas, ver su color: un terracota tenue, un amarillo envejecido, un blanco iluminado y brillante. El libro me habla con el tamaño de sus letras, con sus espacios en blanco, con sus ilustraciones, con sus títulos; me dice qué clase de libro es. Si es un amigo con el que me divertiré un rato, si es un viejo que me mostrará cosas inimaginables, si es un profesor que me invitará a un mundo desconocido, si es un compañero que me brindará ayuda. Por eso digo que los libros nos elijen, llegan cuando los necesitamos, cuando estamos preparados para ellos.

Los libros son compañeros de viaje; son amigos silenciosos esperando a ser tocados por algún alma viajera que quiera transportarse en el tiempo y así viajar al futuro, al pasado, al presente de algún otro lugar; a tierras que sólo existirán en la mente de quienes han tenido la suerte de ser elegidos.

Sufro de demencia literaria, el mismo mal que aqueja a mi hermano desde su adolescencia.

Espero que cada vez seamos más los locos atrevidos que se lanzan a descubrir todo lo que los libros tienen para contarnos. Mucho más en nuestra profesión, una disciplina que nos lleva a ser curiosos, a pensar de maneras diferentes, a inventar, a innovar, a conectar.

Aprovechemos los espacios que la ciudad nos brinda para incentivar esa locura. Por ejemplo, la 39na Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. ¡Disfrutemos la feria! Acá podés encontrar toda la info.
 
 

5 replies »

  1. Manu, Caro, muchas gracias por sus comentarios, son muy halagadores. Lo más gratificante es saber que puedo llegar a inspirar a alguien para navegar en el mágico mundo de los libros. Espero que se dejen contagiar de esta demencia :)

  2. Excelente articulo, muy motivador para seguir sumergidos en el maravilloso mundo de los libros. Que buena eres lilo para narrar y redactar. Nunca dejes de escribir y sigue contagiando al mundo de tu buena energía.

  3. Los escritos como estos son como fugaces recuerdos que hacen revivir. Y sí la mejor manera de revivir es leer y leer un buen libro.

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