{"id":3279,"date":"2011-09-26T04:02:15","date_gmt":"2011-09-26T07:02:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.primerbrief.com\/?p=3279"},"modified":"2012-02-02T19:12:34","modified_gmt":"2012-02-02T22:12:34","slug":"miradas-vivir-con-el-marcador-rojo-en-bandolera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.primerbrief.com\/?p=3279","title":{"rendered":"Vivir con el marcador rojo en bandolera"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 11pt\"><strong>(ARGENTINA) &#8211; Buscar incesantemente la simetr\u00eda y la perfecci\u00f3n puede sonar aburrido y rutinario para quien no siente correr por sus venas esa tinta roja que permite corregirle a la vida esas peque\u00f1as imperfecciones que hacen que cada d\u00eda sea un cuaderno sin estrenar y cada paso, la posibilidad de una aventura.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-VivirConElMarcadorRojoEnBandolera-580px.jpg\" alt=\"\" title=\"ARG-VivirConElMarcadorRojoEnBandolera-580px\" width=\"580\" height=\"391\" class=\"alignleft size-full wp-image-3282\" srcset=\"https:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-VivirConElMarcadorRojoEnBandolera-580px.jpg 580w, https:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-VivirConElMarcadorRojoEnBandolera-580px-300x202.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/p>\n<div align=\"right\"><em>(Foto: PD, abril 2009.)<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<strong>Por Pancho Dondo, de la redacci\u00f3n de PB<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEn los viejos westerns, cuando un personaje tomaba de su cartuchera el arma que all\u00ed esperaba, silenciosa pero amenazante, se dec\u00eda que hab\u00eda \u201cdesenfundado\u201d su Colt, por ejemplo. El esp\u00edritu de andar armado, en aquel Lejano Oeste que hoy se presenta cada vez m\u00e1s rom\u00e1nticamente (olvidando la <em>asimetr\u00eda de poder<\/em> que hab\u00eda de un lado y del otro) respond\u00eda obviamente a la larga lista de peligros con que cualquier persona se enfrentaba desde el desayuno hasta la cena.<\/p>\n<p>Mi modo de andar armado hoy, en 2011, no tiene que ver con estruendosos rev\u00f3lveres ni con disimulados cuchillos. No. Mi arma, secreta y <em>descubrible<\/em> a la vez, es el marcador rojo que no puede faltar en mi bolsillo izquierdo. Sin \u00e9l all\u00ed, no puedo salir a la calle. Por supuesto que no me imagino atacando a nadie mientras blando mi fr\u00e1gil fibra por encima de mi cabeza, y s\u00e9 que jam\u00e1s asustar\u00e9 a nadie porque, sin previo aviso y en la soledad de un and\u00e9n vac\u00edo, \u00abdesenfunde\u00bb mi Pilot de 0,7 mm.<\/p>\n<p>No lo necesito para defenderme de peligros, sino para atacar a la vida y sacarle todo el jugo. Para resaltar con \u00e9l lo que despierta mis sentidos, lo que excita mis o\u00eddos, lo que choca con mis ojos. Y para, llegado el caso, corregirle a la vida misma esos peque\u00f1os errores, esas m\u00ednimas asimetr\u00edas que los perfeccionistas no soportamos.<\/p>\n<p>Eso es lo que vengo intentando.<\/p>\n<p>Probablemente de all\u00ed provenga mi pasi\u00f3n por esas asociaciones libres que me llevan a ligar un ignoto afiche almagrense con una secuencia de una pel\u00edcula de Francis Ford Coppola, o la foto de las rejas de una plaza con un poema de Oscar Wilde, o una caja de bombones con una canci\u00f3n de Violeta Parra.<\/p>\n<p>Porque mi naturaleza le pide a la vida una simetr\u00eda de la que la vida, afortunadamente, carece. Y digo <em>afortunadamente<\/em> porque, de otro modo, la realidad no me har\u00eda tender a la acci\u00f3n, sino a la inmovilidad y la quietud.<\/p>\n<p>Y no me invitar\u00eda a <em>desenfundar<\/em> el marcador rojo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ARGENTINA) &#8211; Buscar incesantemente la simetr\u00eda y la perfecci\u00f3n puede sonar aburrido y rutinario para quien no siente correr por sus venas esa tinta roja que permite corregirle a la vida esas peque\u00f1as imperfecciones que hacen que cada d\u00eda sea un cuaderno sin estrenar y cada paso, la posibilidad de una aventura. 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