{"id":3318,"date":"2011-09-27T04:01:18","date_gmt":"2011-09-27T07:01:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.primerbrief.com\/?p=3318"},"modified":"2020-04-20T16:02:46","modified_gmt":"2020-04-20T19:02:46","slug":"copiosidad-%c2%bfabundancia-o-costumbre-de-copiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.primerbrief.com\/?p=3318","title":{"rendered":"Copiosidad: \u00bfabundancia o costumbre de copiar?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 11pt\"><strong>(ITALIA) &#8211; Augusto <em>Guingo<\/em> Sylwan naci\u00f3 en Rosario, pero lleva m\u00e1s de 25 a\u00f1os en la pen\u00ednsula italiana. En esta columna rinde homenaje al gran maestro que lo inici\u00f3 en la publicidad en los a\u00f1os 70 rosarinos y deja, de paso, algunas reflexiones sobre el modo en que un principante deber\u00eda intentar arrancar su camino.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-CopiosidadPorGuingoSylwan-580px.jpg\" alt=\"\" title=\"ARG-CopiosidadPorGuingoSylwan-580px\" width=\"720\" height=\"406\" class=\"alignleft size-full wp-image-3321\" srcset=\"https:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-CopiosidadPorGuingoSylwan-580px.jpg 580w, https:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-CopiosidadPorGuingoSylwan-580px-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/p>\n<div align=\"right\"><em>(Foto: Pancho Dondo, septiembre 2011).<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-GuingoSylwan-GR.jpg\" onclick=\"_gaq.push(['_trackEvent', 'outbound-article-int', 'http:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-GuingoSylwan-GR.jpg', '']);\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.primerbrief.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ARG-GuingoSylwan-200px.jpg\" alt=\"\" title=\"ARG-GuingoSylwan-200px\" width=\"200\" height=\"133\" class=\"alignleft size-full wp-image-3322\" style=\"margin: 0px 10px 0px 0px\"\/><\/a><strong>Por Augusto <em>Guingo<\/em> Sylwan, desde Italia<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nLa cuesti\u00f3n no es tener muchos maestros. No es tampoco no tenerlos, sino tener al menos uno (o m\u00e1s de uno) con el ojo lungo. Uno que ve m\u00e1s lejos de lo que nosotros vemos. Por experiencia, sabidur\u00eda o talento. Mejor si es uno que no lleg\u00f3 a los codazos o serruchando pisos. Uno que se merece estar donde est\u00e1 porque sabe estimular a quien est\u00e1 junto a \u00e9l. Que sabe extraer lo mejor de cada uno. Porque para guiar un equipo no se necesita autoridad, sino <em>autorevolezza<\/em> (ser\u00eda una mezcla de reconocida capacidad, carisma e influencia).  El m\u00edo \u2013el primero\u2014 se llamaba Juan Carlos Caride. Fue quien me ense\u00f1\u00f3 el abecedario de este oficio\/artesan\u00eda\/misterio que es la publicidad. El me ense\u00f1\u00f3 a copiar. <\/p>\n<p>\u00bfPoco profesional? Al contrario, gran talento. El ve\u00eda en una idea usada para un fin totalmente distinto la semilla de una nueva idea, traducible, aplicable, \u00fatil. Hoy, en un lenguaje m\u00e1s coqueto, se llamar\u00edan \u00abasociaciones libres\u00bb o \u00abest\u00edmulos visivos\u00bb; pero nosotros, ignaros de tanta elegancia, copi\u00e1bamos. Sin dejar rastros, pero copi\u00e1bamos. <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo aprendimos a hablar? Copiando a nuestros viejos, hermanos, amigos, parientes&#8230; Repet\u00edamos absortos y cada uno nos aportaba algo. Mientras \u00edbamos desarrollando nuestra propia voz y vocabulario, nuestro modo, nuestro estilo, nuestro acento, \u00edbamos mejorando (o no) nuestras imitaciones para crear nuestro personal lenguaje, nuestro idioma.<\/p>\n<p>Parece as\u00ed de simple, pero saber copiar es un arte complejo. Si uno copia <em>pedisecuamente<\/em> y se queda en el nivel <em>simi\u00f3tico<\/em> (no semi\u00f3tico, sino en el del mono), seguir\u00e1 siempre haciendo monadas, y dando vueltas alrededor de su propia banana. Hay que saber a\u00f1adir ingredientes, harina del proprio saco, meter en juego la propia cultura e intuici\u00f3n y agitarlos bien.<\/p>\n<p>Juan Carlos no se perd\u00eda nunca las \u00faltimas ediciones de <em>Pubblicit\u00e0<\/em> in Italia,  <em>Graphics<\/em>, <em>Art Director\u2019s Club<\/em> ingleses o estadounidenses, la desaparecida revista <em>Tween<\/em> y, en fin, todo lo que llegaba a Rosario, Argentina, veinte a\u00f1os antes de la difusi\u00f3n de internet.  Y pas\u00e1bamos horas discutiendo las sugestivas ideas que llegaban de ultramar. <\/p>\n<p>Lo conoc\u00ed no en su mejor momento econ\u00f3mico: el portero de su oficina c\u00e9ntrica le hac\u00eda una conexi\u00f3n el\u00e9ctrica clandestina porque le hab\u00edan cortado la luz. En poco tiempo y junto con Bibi Manuello como tercera socia y directora de cuentas, creamos Gama Publicidad, que fue sin dudas una de las mejores agencias de la ciudad de los a\u00f1os 70. Yo ten\u00eda 22 a\u00f1os y ah\u00ed empez\u00f3 mi carrera como <em>copywriter<\/em> (o, en criollo, redactor), despu\u00e9s de haber abandonado Medicina (salvando tal vez muchas vidas), el Instituto Superior de M\u00fasica (salvaguardando algunos oidos) y la Facultad de Filosofia y Letras (d\u00e1ndole al verso una aplicaci\u00f3n comercial). <\/p>\n<p>Pero, como dec\u00eda Lavoisier (a quien podriamos definir como el padre del reciclaje y la ecolog\u00eda, visto que lo dec\u00eda en el siglo XVIII), \u201cnada se pierde, todo se transforma\u201d.  Quiero decir que todo lo aprendido va dentro de la mochila que llevamos como bagaje personal en nuestro viaje. Y que todo sirve, sobre todo en un oficio en el que la curiosidad es uno de los ingredientes principales. Miren, escuchen, lean, copien, anoten, sean curiosos hasta lo inveros\u00edmil. Porque les tocar\u00e1 resolver problemas de comunicaci\u00f3n relacionados con la f\u00edsica, la filosof\u00eda, la m\u00fasica, la antropolog\u00eda, la matem\u00e1tica, la biolog\u00eda, la alimentaci\u00f3n y mucho m\u00e1s aun\u2026 y cuanta m\u00e1s informaci\u00f3n o cultura en prop\u00f3sito tengan, mejor podr\u00e1n resolverlos.<\/p>\n<p>Pero volviendo a la cuesti\u00f3n inicial del copiar, tambien Lavoisier me sostiene te\u00f3ricamente, pues cada idea es pasible de transformaci\u00f3n, de ajuste, de copia y remodelaci\u00f3n. Nada se pierde. Todo se transforma. <\/p>\n<p>O, mejor dicho, la memoria s\u00ed se pierde y no s\u00e9 en qu\u00e9 carajo se transforma. Pero no se pierde \u2014por suerte\u2014 la memoria de las cosas profundas, arraigadas en el coraz\u00f3n.  Aunque a veces en la transformaci\u00f3n y en los cambios de nuestras vidas, no pudimos decir gracias a tiempo a quienes fueron parte de nuestra formaci\u00f3n. Para m\u00ed, uno de estos fue Juan Carlos Caride.<\/p>\n<p>Y este gracias que le deb\u00eda, se lo digo ahora. No pude dec\u00edrselo antes porque estaba en Italia cuando se esfum\u00f3 silenciosamente, <em>dignitosamente<\/em> y para siempre en una nube de humo. De cigarrillo.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias, Juan Carlos! Por todo y por la copiosidad de cosas compartidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ITALIA) &#8211; Augusto Guingo Sylwan naci\u00f3 en Rosario, pero lleva m\u00e1s de 25 a\u00f1os en la pen\u00ednsula italiana. En esta columna rinde homenaje al gran maestro que lo inici\u00f3 en la publicidad en los a\u00f1os 70 rosarinos y deja, de paso, algunas reflexiones sobre el modo en que un principante deber\u00eda intentar arrancar su camino. (Foto: Pancho Dondo, septiembre 2011). 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