Diálogo con Pablo García, profe de uno de los cursos de verano de Miami Ad School

(ARGENTINA) – Miami Ad School Buenos Aires brinda una propuesta de cursos cortos para el verano que van desde la parte técnica necesaria para la creación de buenos avisos (como el curso de Photoshop) hasta cursos para que tus ideas escapen de los medios tradicionales, pasando por cursos de utilidad práctica en cualquier ámbito, como «Presentación de ideas». Para dar una mejor idea de en qué puede consistir uno de ellos PB entrevistó a Pablo García, profe del taller de Gaming.

 

García: «En la cursada van a tener que pensar su propio juego de acuerdo a ciertas consignas que les daremos». (Foto: Gentileza PG)

 
POR LEO VIGNATI
De la redacción de PB

 
—El programa dice GAMING – Enero o Febrero. ¿Pueden ser dos cursos o elegirán el mes según lo que elija la gente?
—Esto es un tema que lo manejará la escuela en sintonía con sus objetivos. Cursada durante el verano tengo entendido que va a haber.

—En las clases ¿van a generar conciencia sobre lo útiles y aprovechables que son los videojuegos, o también van a llegar a crearlos?
—Las clases tienen una parte de esa toma de conciencia. La realidad es que los juegos dejaron de ser solo una parte de nuestro ocio diario para formar parte de nuestra vida laboral. En la cursada sí van a tener que pensar su propio juego de acuerdo a ciertas consignas que les daremos, pero tenemos los pies sobre la tierra y sabemos que desarrollar un advergame promedio lleva tres o cuatro meses, y requiere de un equipo de profesionales. Básicamente lo que pretendemos aportarles a los alumnos es que empiecen a familiarizarse con el vocabulario, entender qué es un juego, qué partes lo componen… Todo eso sin olvidar que estamos trabajando para un cliente. Lo que significa que tienen que poder sentarse con el grupo de trabajo y traducir la necesidad de la marca/cliente al videojuego: qué se propone y por qué. Se trata de que hablen un mismo idioma: esto agiliza procesos y permite que no haya sorpresas ni malentendidos, para así lograr un producto acorde con los objetivos de la campaña o acción.

—¿Cuánto de teoría y cuánto de práctica tendrá cada clase?
—Teoría hay siempre, pero acompañamos los conceptos con ejemplos que ilustren claramente de qué estamos hablando. De la misma manera, vamos llevando notas o casos que nos parezcan interesantes o que sirvan como complemento. No es algo negociable el tema de la lectura, hay que leer y hacerlo en profundidad para poder comprender qué se lee, y a partir de allí, poder formar nuestra propia opinión. Además hoy la escuela cuenta con una biblioteca que cada vez está más nutrida, pero tenemos claro que no podemos pretender meterlos de cabeza en un mundo desconocido y querer que absorban todo de golpe. Una cosa es jugar y otra muy diferente es hacer un juego. Con respecto a la práctica, también es parte importante. La teoría sin juego no sirve. Es casi lo que cualquiera de nosotros hubiera querido en el colegio: se trata, ni más ni menos, que de jugar, en clase o en casa. Muchas de las tareas son, en parte, research sobre algún tópico o el análisis de algunos juegos que les damos para que jueguen. Lo importante es que los conceptos vayan de la mano de ejemplos.

—¿Qué referentes o modelos (me refiero a nombres de personas o nombres de juegos, lo que prefieras) tomarás para el desarrollo del tema en las clases?
—Hay gente a la cual respeto por su postura o labor dentro de la industria, pero lo que sirve en esta instancia es el producto final: el juego. Es bueno estar abierto a diferentes opiniones y luego hacer tu descargo sobre lo que te sirve y lo que no. Muchas veces, de acuerdo a los temas que tocamos, damos algún apunte o web/blog para que busquen y lean a tal o cual autor o sobre un determinado tópico. Lamento decir que el 90 por ciento del material sobre videojuegos está en inglés. Los juegos también compiten por premios, también hay egos. Pero muchas veces una pequeña vueltita de tuerca o un cambio inesperado en la forma convencional en la que solemos jugar puede producir un juego distinto, con un diferencial, sea por su mecánica o por lograr niveles de inmersión que hasta la campaña más osada envidiaría. Puedo nombrar algunos juegos, pero muchas veces vamos cambiando porque nos lo permite la industria al no parar de producirlos, o buscamos ajustarnos a ciertos temas que se van tocando y justo hay un juego que encaja perfecto para salir de ese aprieto o duda que se generó. La idea de la clase es que sea versátil y adaptable porque no todos tienen el mismo tipo de dudas y a veces las preguntas requieren respuestas que no estaban contempladas, aunque luego estemos obligados a volver sobre el tema que toca ese día. No me gustan las clases tipo monólogo; el ida y vuelta es vital, para los que cursan y para los que estamos al frente de la clase. Un juego que ejemplifica esto de la vuelta de tuerca y que genera una ruptura mental en la forma de jugar es VVVVVV.

—¿Resumirías tu CV en un par de párrafos, bien cortito?
—Estudié publicidad y periodismo, escribo por afición. Fui productor gráfico y me transformé en director de arte, para luego reencarnar en redactor, que luego se transformó en director creativo publicitario. Trabajé en agencias durante 17 años y desde hace tres llevo adelante Efecto Butterfly, mi estudio. Soy guionista de comics, profesión que me dio muchos amigos y que me genera un gran placer. Amante de la comunicación, la ciencia ficción, de los libros en general, de los videojuegos, los comics y de la música. Buscador de cosas para aprender y de gente de la cual hacerlo. Trato de procesar ideas y volcarlas de alguna forma entendible en mi blog, haciendo un paseo a través de los comics, la cultura digital, los fans, entre otros temas. Creo en el esfuerzo para lograr cosas. Nací en Boedo y soy cuervo.


 
TODOS LOS CURSOS


La Miami Ad School Buenos Aires arranca el verano con varios cursos cortos para que «tus ideas puedan ir más allá de la gráfica, la radio o la televisión y puedan vivir en un videojuego o en un supermercado, en Twitter o en Youtube».

 
Los cursos duran un mes, y, dependiendo el curso, se pueden realizar en enero, febrero o marzo. Y la modalidad es de dos clases por semana, de tres horas cada clase. Las opciones que ofrece la MAS van desde «Photoshop», «El relato audiovisual», «Campañas digitales», «Redes sociales» o «Gaming» hasta otros cursos más conceptuales como «Primero las ideas», «Contar historias», «Presentación de ideas» y «La experiencia del usuario». Los profes, todos de gran recorrido por el mundo publicitario, y en la página de la MAS están detallados los cursos y quién dictará cada uno.

Para inscribirte, o si querés más información, podés escribir a museodelcarnaval@gmail.com.

 
 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *