(COSTA RICA) – La felicidad de ganar un Grand Prix no sucede sólo en Cannes: también en «Push The Power I», la competencia interna que organiza Brother Buenos Aires para premiar los mejores trabajos de estudiantes realizados durante el primer semestre del año. Sebastián Quiros Solís cuenta qué sintió al ser parte de la dupla ganadora del Gran Premio y todo sobre su experiencia en Brother Buenos Aires.

De izquierda a derecha: Ricardo Rivera y Sebastián Quiros Solis, la dupla ganadora del Grand Prix en Push the Power I (competencia interna de Brother Buenos Aires).
POR SEBASTIÁN QUIROS SOLÍS
Estudiante en Brother Buenos Aires.
Redacción especial para PB
Me llamo Sebastián, soy redactor y vine desde Costa Rica a estudiar a Brother con la ilusión de aprender de los mejores. Por suerte me encontré con un amigo (ya ni siquiera lo considero dupla) que hace magia: se llama Ricardo, y es psicólogo, guía turístico, chef y, entre muchas otras cosas, un gran diseñador.
Todo comenzó cuando entré por esa puerta verde que te envía directo al mundo de la ideas. Al inicio te asusta ver el nivel de todos los compañeros y ver cómo los profesores te devuelven y devuelven ideas, pero esto es así, no hay que bajar la cabeza y, sobre todo, hay que trabajar cada día con más ganas, porque si fuera fácil todos estudiarían creatividad.
Luego de casi un mes en el curso anual me enteré de “Delfu” (Brother del Futuro), el curso de creatividad digital, innovación y experiencias interactivas. Sin pensarlo mucho y con la excusa de que si ya estoy en la Argentina debo aprovechar todo oportunidad, decidí inscribirme. Ahí todo cambió, ya no eran sólo las tareas del anual (que ya eran bastantes): ahora había un nuevo reto y era romperla en ambos cursos.
En Delfu apareció “El Mago”; hicimos química a la primera, nos nombramos la dupla “Power Rangers” y comenzamos a trabajar mucho. Y cuando decimos “mucho” es casi al nivel de no dormir e irme a vivir a la casa de él. Somos de los que creemos que esta profesión es más por insistencia que por talento, si tenés solo una idea tenés que ser muy talentoso para que sea buena, pero si tenés veinte, alguna sí o sí va a ser buena y de ahí partimos a pensar, pensar y pensar.
Luego de todo esto nos informaron de Push The Power, el concurso interno que hace Brother para premiar los mejores trabajos de todos sus cursos. Ahí comenzamos a ver para atrás todas la ideas que habíamos hecho y comenzamos a descartar las que no veíamos buenas. Elegimos unas cuantas que nos parecían buenas y las mejoramos y mejoramos hasta decir «ya no sabemos qué más hacerle»… y de ahí salió el GP.
El día de la premiación ni siquiera sabíamos si íbamos a ir, porque la verdad es que con el nivel que hay en la escuela no pensábamos en ganar nada. Después de un par de mensajes decidimos ir, llegamos tarde y no pudimos ver la shortlist (ni sabíamos si había alguna pieza nuestra ahí). Primero fue un plata en la categoría general, luego otro plata en dirección de arte y cerramos con un oro en digital, que fue la pieza ganadora del Grand Prix, un premio tan único que sólo va a existir uno en todo el mundo, ya que fue el mismísimo Mono Grimbaun, creador de Brandingfobia, quien lo pintó.
Hoy, días después, sólo nos queda hacer dos cosas: la primera, seguir trabajando con más ganas que ayer, porque sabemos que el trabajo da sus frutos y queremos más. Y la otra, agradecerles a los profesores por tener la paciencia de enseñarnos todo lo que saben, a Sol y a la China por recibirnos siempre con una sonrisa y a todos los hermanos (compañeros) porque sin ellos nada de esto sería lo que es.
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