Muy lindo el arbolito, el Papá Noel, los fliquitis de Navidad y todo, por Mariano Augugliaro

(ARGENTINA) – Pasen y dejen sus regalos, dice Mariano Augugliaro (*) en su quinta columna, en la que hoy comparte su poesía, además de la dirección de cuentas, la creatividad, el arte, el dibujo, la publicidad en general y, en realidad, la vida misma.



«Yo también creo en vos», de Santo Buenos Aires para Coca-Cola.

 
POR MARIANO AUGUGLIARO
Profesor y coordinador de la orientación de Atención de Cuentas en la AAP / Director general en Macomunicación
Redacción especial para PB

 
Me puse a pensar en la última columna del año en la cama y mi mujer me miró con sus ojos celestes y me dijo: «Tengo que buscar los fliquitis de Navidad». La miré y me hice el dormido.

No duró mucho, ya que con una cara de Expreso Polar me dijo con voz burlona: «¿Es qué tú no crees en la magia de la Navidad?». Entonces sí, la miré y me dormí.

Mi cabeza no paraba de dar vueltas pensando en la columna de esta revista cuando, por la calle Santa Fe, un gran cartel de vía pública me chocó con una cara de Papá Noel de una gaseosa, de La gaseosa, que me gritaba «¡YO TAMBIÉN CREO EN VOS!».

Tenía ganas de irme a dormir, pero ya estaba camino a la agencia y tenía mucha gente que creía en mí. Busqué en mi PC la definición de Navidad y de la gaseosa importante.

«Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo a nuestro mundo. El término también se utiliza para hacer referencia al día en que se celebra: el 25 de diciembre (para las iglesias católicas, anglicanas, ortodoxa rumana y algunas protestantes) o el 7 de enero (para las iglesias ortodoxas que no adoptaron el calendario gregoriano). Aunque la tradición indica que el nacimiento de Cristo se produjo un 25 de diciembre en Belén, los historiadores creen que la verdadera natividad de Jesús tuvo lugar entre abril y mayo«.

«Coca-Cola, también llamada Coke, es una gaseosa efervescente vendida en tiendas, restaurantes y máquinas expendedoras en más de 200 países o territorios. Es producida por The Coca-Cola Company. En un principio, cuando la inventó el farmacéutico John Pemberton, fue una medicina patentada, aunque fue adquirida posteriormente por el empresario Asa Griggs Candler, cuyas tácticas de marketing hicieron a la bebida una de las más consumidas del siglo XX. La compañía produce realmente un concentrado de Coca-Cola, que luego vende a varias empresas embotelladoras licenciadas, las cuales mezclan el concentrado con agua filtrada y edulcorantes para, posteriormente, vender y distribuir la bebida en latas y botellas en los comercios minoristas o mayoristas».


Un segundo afiche de «Yo también creo en vos», la campaña de Santo para Coca.

 
No entendía cuál de las definiciones era cuál y volví a tener ganas de irme a dormir. Pensaba cómo encarar la columna y en la pregunta de mi mujer. Pensé que mucho no creía en esa gaseosa: me producía dolor de estómago desde chico. Recordé que no creo en los piononos con mayonesa en Navidad con 34 grados a la sombra en el baúl del auto con cinco chicos viajando a la casa de mi hermana, que no creía en los arbolitos de Navidad de color blanco, si hace más calor que en Brasil, ¡blancos me imagino que por la nieve!

No creo en la pata de cerdo, no creo en las ensaladas de remolacha que siempre hace una tía que casi no ves en todo el año. No creo en los papanueles que están sentados transpirados en la calle Florida, o en las ofertas y locuras de los shoppings a las 3 am de un jueves… y la lista empezó a ser grande.

Salí a caminar por Puán, pensé en la cantidad de cosas en las que creo y también lo primero que surgió fueron los hermosos ojos celestes de mi mujer, las manos de mis hijos, sus risas, la cantidad de cosas que estudié con ellos para tercer grado, sexto grado o tercer año y la cantidad de partidos de hockey y rugby que pasé del lado de la hinchada. Creo en la publicidad, en mis alumnos, en la gente que comparte tantas cosas conmigo como el placer por un buen libro, por la pintura, por la música… y la lista empezó a ser grande y bella.

Busqué la definición de felicidad: «La felicidad es un estado del ánimo que supone una satisfacción. Quien está feliz se siente a gusto, contento y complacido. De todas formas, el concepto de felicidad es subjetivo y relativo. No existe un índice de felicidad o una categoría que haya que alcanzar para que alguien se considere como una persona feliz. Desde un punto de vista biológico, la felicidad es el resultado de una actividad neural fluida, donde los factores internos y externos estimulan el sistema límbico«.

Me pregunté para qué buscaba significados tontos, si la felicidad en mi vida tiene rostros y nombres. Y pensé: «Es momento de tomarme una gaseosa y decirle esta noche a mi mujer si quiere que busquemos los fliquitis de la Navidad y contarle que yo también creo en la Navidad, pero en la Navidad de amor».

Espero que este año que termina hayas podido creer en vos y en los que están a tu lado. Y lo más importante: si vas a hacer un pionono, pensá que va a hacer mucho calor, carajo.


 
(*) ¿QUIÉN SOY?


¿Pero quién soy? Director de cuentas, padre, marido, dibujante, escritor, cocinero, coordinador de Atención de Cuentas en la AAP, profesor, amigo, etcétera.

 
 

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