(ARGENTINA) – Cecilia Pérez, Chechu para los amigos, es redactora y ostenta una carrera que, de 2005 para acá, incluye los pasos por ADN Comunicación, por Dentsu y por Young & Rubicam, más algunos premios como un león de Cannes en 2011 y premios en El Ojo de Iberoamérica y en el FIAP en 2012. Columnista de PB y creadora del proyecto Coach del Creativo Publicitario, hoy Chechu te cuenta qué debés seguir haciendo hasta entrar en la agencia de tus sueños.

«Si yo estuve seis años para entrar a Young, fue porque algo tengo que hacer con todo eso», medita Chechu.
POR CHECHU PÉREZ
Licenciada en Publicidad por la UAI, también formada en Underground y en la Escuelita
Redacción especial para PB
Confieso que desde que tenía ocho años quería hacer “propagandas”. Durante diez años de mi vida me levanté todos los días sin descanso con una clara misión: llegar a la agencia que siempre soñé. Algunas puertas se me abrieron, mientras otras se cerraron en mi nariz. Después de golpearme tantas veces, mi cara quedó algo desfigurada, pero lo intenté todos los veranos, en todos los trenes, en todos los subtes y absolutamente en todas las entrevistas. ¿Sabés lo que se siente entrar y salir golpeado? Tengo las marcas en mi piel todavía.
El segundo dolor más grande de mi existencia fue en mi primer golpe grande. Mi primer director creativo me dijo “sos una buena piba. ¿Por qué no te ponés a vender jabones?”. Yo no se qué clase de cosas piensan algunos directores creativos, pero todavía no puedo creer que me haya dicho semejante animalada. “Señor, es demasiado tarde para ponerme a vender jabones, ¿acaso no lo ve?”. Decí que Carlos Bayala me había hecho creer que yo iba a ser buena y, cuando pasaban estas cosas, yo me enfocaba en eso. Y como soy tan dramática, tan exagerada, tan mujer, el día que me fui de mi primera agencia me fui a llorar al logo de Nike más grande de la ciudad de Buenos Aires. Encima llovía y llovía, me fui ahí a llorar a mirar eso y a jurar como una tonta que no me rendiría. Que este tipo no tendría razón. Fui testaruda, terca, de Tauro, decile como quieras, pero ese día lloré más que la lluvia. Pasé tres días en cama, un dolor más grande que cuando se casó el que pensé que era el amor de mi vida. Y así fue, no me rendí. Me seguí levantando.
Otro golpe fuerte fue cuando fui a ver a uno de los cuatro fantásticos de Agulla & Baccetti, que me dijo que yo era un desastre y que no tenía futuro. Para ser sinceros, lo era. Pero te tengo una noticia, por si esto ya te pasó: que seas choto no es permanente. ¿Acaso no es liberador saberlo? Porque en ningún manual me dijeron esto. En un punto elegí antes creerle a Bayala que creerme a mí, diciéndome “andá por los jabones”. Y así me acostumbré a no lograrlo. Me acostumbré a buscar trabajo de cualquier cosa, me acostumbré a que a Young me dijera que no todos los años. Ya cuando me decían que era chotísima, reía y prometía mejorar. Y llegué a dormir cuatro horas y viajar otras cuatro para aprender el oficio. Viajar de Adrogué a Martínez todos los días para trabajar en una agencia de dos personas que me enseñaban a ser redactora. Llegué a perder la última combi a casa para escuchar a Carlos Pérez en una charla decirme “cada uno construye su propia escalera: esto es escalón por escalón”. Llegué a perderme los partidos de los Pumas, llegué a comer atún con tomate (en ese momento era barato) solo para poder ir a la escuela y estudiar. Todo lo que gané lo puse en eso, yo estaba enfocada en que iba a lograrlo. Y siempre me pregunté si le pasaba a alguien más todo esto.
Ahí pasé a agencias chicas, medianas, mi primera agencia de red y un día, en una fiesta de los premios Clarín (no dejes de ir a estos eventos si buscás laburo), un amigo, creo que borracho, me dijo que en Young & Rubicam buscaban redactor. Así que en ese momento hice lo usual: pedí el email del director creativo y me dije “hace como un año que no me pruebo en Young: vamos por otro no”. Fui a la entrevista, en el camino me pasaron mil cosas, pero en esa reunión estuve una hora y media respondiendo preguntas. Tres semanas después, mi futuro director creativo me había dicho que había quedado y que no dijera nada. Así, sin más, lloré con mi dupla, lloré como nunca antes, como una niña tonta.
Sí, señores, lloré porque soy mujer y porque soy soñadora. Ese día, en la puerta de la agencia en red, mi dupla de ese momento me grabó a fuego algo: “Sos de las que cumple todo lo que se propone”. Y no se equivocó, pero lloré. Lloré al ir a renunciar, lloré al dejar mi dupla de tres años. Lloré cuando me hice el preocupacional, porque tenía miedo de que saliera mal. Lloré el primer día antes de tomar el tren. “Algo de todo este sufrimiento tiene que ser bueno”, me dije. Porque yo suelo pensar, como una tonta, que si algo me pasa es por algo bueno. Y si yo estuve seis años para entrar a Young, fue porque algo tengo que hacer con todo eso. Y juro que llegar a Young fue un nuevo nacer en todo sentido. Tener a Martín Mercado y a su equipo dirigiéndome fue crecer fuerte y a lo grande. Allí conocí al gran director de arte que creció conmigo (de los más talentosos que conocí en mi vida), con quien supimos abrir una cajita con un León de Cannes lleno de telgopor. ¿Podés imaginar adónde fui a llorar esa misma tarde? A la pipa de Nike más grande de la ciudad.
Estoy plenamente convencida de que pasé por todo esto para ayudar a otros. Desde ese momento, inventé un proyecto para ayudar a chicos a conseguir sus sueños de creativos. Puede que sea una ridiculez, pero si en algún momento pasaste por esto, lo entenderás. Haré una charla para compartir todo lo que aprendí estos años. Si ya lloraste, bienvenido al club; y si no lloraste, no importa, haré todo lo posible para que no tengas que sufrir. Para eso ya lo pasé yo. Te invito a la charla sin cargo, que será el miércoles 18 de noviembre a las 18:15 en Viamonte 1519 3° A. Para asistir sólo tenés que escribirme un email a soporteparacreativos@outlook.com
Una genialidad de Agulla & Baccetti para Renault.
Te dejo un comercial que me servía ver a mí cuando lloraba. “No, señor Lázaro, usted acaba de hacer el mejor negocio de su vida”. ¿Querés hacer el tuyo? Vení a la charla, te espero.
Saludos.
Chechu.
Categorías: Coach del Publicitario

Palmas! Todos lloramos.