(ESPAÑA) – Hace poco más de un mes te contábamos de la nueva edición de Cazadores de Trufas, el concurso para estudiantes de publicidad organizado por el programa de radio español Ya Veremos y el Banco Santander. Finalmente, la semana pasada se develó al ganador: Luis Miguel Ramos, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Valladolid. Como premio del concurso, el joven pronto empezará una pasantía en Ogilvy & Mather España. Pero antes de eso, se encargó de contestar todas nuestras preguntas sobre su nuevo logro.

Luis Miguel junto al equipo de Ya Veremos, el programa de radio organizador del concurso.
POR JOSÉ ESCANÉS
Redactor PB
(Fotos de la nota: Gentileza LMR)
Los concursos son una de las mejores vidrieras para que un estudiante muestre un buen trabajo, se destaque y tenga más chances de pasar a trabajar en una agencia de publicidad. Cazadores de Trufas es un concurso que corta la parte del medio y hace que su ganador entre directamente en una agencia de la talla de Ogilvy & Mather. Menuda oportunidad.
En su segunda edición (la primera se hizo hace unos meses) los interesados en participar por una pasantía en la agencia debían preparar una idea para comunicar el uso de la banca online y la app de Banca Móvil de Santander España.
Los estudiantes finalistas fueron invitados al estudio de Ya Veremos, el programa de radio que organizaba el concurso, para develar juntos al ganador. El premio fue para Luis Miguel Ramos, estudiante del último año de la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas, quien impulsó su participación y victoria en el concurso de una manera muy particular.
—¿Cómo se siente haber ganado en Cazadores de Trufas?
—Ha sido una gran experiencia. Fue un concurso que me llamó la atención desde el primer momento, tanto por quienes lo organizaban como por el premio que el ganador conseguiría. Ha sido toda una satisfacción que este haya sido el resultado.
—¿Cómo te enteraste del concurso?
—A través de Twitter, ya que sigo a diversos medios de comunicación del sector que se hicieron eco de que comenzaba la segunda edición de Cazadores de Trufas. Ese mismo día me descargué el podcast de Ya Veremos, el programa de radio que lo organiza, en el que ampliaban toda la información. Al día siguiente comencé a trabajar en el brief.
—¿Nos contás qué pasó entre ese momento y el envío de tu trabajo?
—Pasaron bastantes días hasta que envié el trabajo a la organización. La idea terminé de perfilarla los primeros días de trabajo, pero tardé bastante en finalizar la pieza que presenté, porque esos días fueron muchos los trabajos que teníamos que hacer para la universidad. Al final conseguí entregarla el penúltimo día de plazo.
—¿Creés que el concurso tuvo algún diferencial que lo hizo más interesante?
—Una de sus peculiaridades es que tenía una primera fase de votación popular, en la que cada persona podía votar una vez al día, por lo que de alguna manera había que insistir a los contactos para que repitiesen su voto. Así que comencé un diario en el que iba contando cómo iba el concurso, intentando que tuviese un contenido lo más original posible para no acabar cansando a mis amigos. ¡Parecía El Día de la Marmota! Creí que iba a terminar hartando a todo el mundo, pero nada más lejos de la realidad: cada vez me demostraban más y más apoyo.
—Los finalistas fueron invitados a la radio, donde se reveló el ganador en vivo. ¿Qué te pareció vivir ese momento al aire?
—Fue una experiencia inolvidable. Desde antes de entrar a los estudios estaba muy nervioso, pero creo que esos estados hay que disfrutarlos porque se dan muy pocas veces. Todo el personal de la emisora nos trató muy bien, y poder ver cómo se hace en directo un programa de radio de primera línea como es Ya Veremos fue un lujo. El momento en el que presentamos nuestros proyectos y anunciaron el ganador fue muy divertido y emocionante.
La presentación de Luis Miguel y la idea que le valió su premio en Cazadores de Trufas.
—Estás terminando tus estudios en la Universidad de Valladolid, ¿cierto?
—Eso es, este año estudio el último curso del Grado en Publicidad y Relaciones Públicas en Segovia, cuyo campus pertenece a la Universidad de Valladolid.
—¿Cómo ha sido tu paso por la institución?
—La verdad es que publicidad no es la primera carrera que estudio. En 2009 comencé informática, pero enseguida me di cuenta de que no era lo mío. Siempre había estado diseñando con el ordenador y probé suerte comenzando esos estudios, pero como me di cuenta después, no tenían nada que ver y los dejé. También tuve un acercamiento al marketing y a la investigación de mercado, pero me pasó lo mismo, así que en 2012 comencé publicidad y ahí sí que di con lo que me gusta. Una de las mejores decisiones de mi vida.
—¿Qué creés que fue lo más importante que aprendiste ahí?
—Pues lo más importante que he aprendido en la universidad es a confiar mucho más en mí mismo y en mis trabajos. Venía de una época en la que no tenía claro hacia dónde quería ir, y encontrarme con la publicidad fue un chute de confianza enorme.
—Ahora estás a punto de empezar a trabajar en Ogilvy. ¿Ya era una agencia que te interesara?
—¡Por supuesto! De hecho, al comenzar la carrera Ogilvy fue el primer nombre de agencia que escuché. Es una agencia muy importante y es todo un privilegio poder formar parte de su equipo.
—¿Qué es lo que más te emociona de trabajar ahí?
—Poder tener el primer contacto real con el funcionamiento de una agencia. He podido ver en internet imágenes de las oficinas, que son geniales, y tengo muchas ganas de poder visitarlas. Además, comenzar una nueva etapa viviendo en Madrid, una ciudad que me encanta, hace que tenga todavía más ganas de empezar estas prácticas.
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