Italo Calvino y la School Visual of Arts

(INTERNACIONAL) – En una conferencia mítica, el escritor italiano Italo Calvino (1923-1985) explicó su método para que no se le escaparan las innumerables ideas que aparecían en su cabeza a cada momento, una sugerencia que perfectamente podría haber sido el brief con que, hace un par de años, la agencia neoyorquina Knarf concibió una campaña gráfica para The School of Visual Arts.


A la izquierda, Calvino; a la derecha, una de las formas inesperadas que la agencia Knarf creó para que la gente pudiera escribir sus pensamientos donde fuera: sobrecitos de azúcar.

 
POR PANCHO DONDO
Director de PB
(Fotos PD)

 
The School of Visual Arts es una casa de estudios de la ciudad de Nueva York en la que dictan clase pensadores creativos de la talla de Stefan Sagmeister, Paula Scher y Milton Glaser. Para promocionarla, en marzo de 2009, la agencia Knarf, de la misma ciudad, pensó que no había mejor modo que sugerirle a la gente de cualquier lugar “pensar” y, al mismo tiempo, ofrecerle un lugar en el que escribir sus pensamientos.


Título: “Think”. Anunciante: The School of Visual Arts. Agencia: Knarf New York (Estados Unidos). Director creativo, redactor y director de arte: Frank Anselmo. Fotógrafo: Billy Siegrist.

 
PALABRA DE CALVINO

Italo Calvino (Santiago de las Vegas, Cuba, 1923, hijo de padres italianos – Siena, Italia, 1985) publicó Las ciudades invisibles en 1972. En su momento brindó algunas entrevistas en distintos periódicos y habló del libro. Pero la explicación más brillante del modo en que concibió ese y todos sus demás libros la brindó el 29 de marzo de 1983 en Nueva York, ante los estudiantes de la Graduate Writing Division de la Columbia University.

El que sigue es el comienzo de aquella conferencia, de un profundo grado de inspiración para todo el que desee dedicarse profesionalmente a la creatividad en cualquier de sus formas:

En “Las ciudades invisibles” no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas; he dado a cada una un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales debería servir de punto de partida de una reflexión válida para cualquier ciudad o para la ciudad en general”.

“El libro nació lentamente, con intervalos a veces largos, como poemas que fui escribiendo, según las más diversas inspiraciones. Cuando escribo procedo por series: tengo muchas carpetas donde meto las páginas escritas, según las ideas que se me pasan por la cabeza, o apuntes de cosas que quisiera escribir. Tengo una carpeta para los objetos, una carpeta para los animales, una para las personas, una carpeta para los personajes históricos y otra para los héroes de la mitología; tengo una carpeta sobre las cuatro estaciones y una sobre los cinco sentidos; en una recojo páginas sobre las ciudades y los paisajes de mi vida y en otra ciudades imaginarias, fuera del espacio y del tiempo. Cuando una carpeta empieza a llenarse de folios, me pongo a pensar en el libro que puedo sacar de ellos”.

“Así en los últimos años llevé conmigo este libro de las ciudades, escribiendo de vez en cuando, fragmentariamente, pasando por fases diferentes. Durante un período se me ocurrían sólo ciudades tristes, y en otro sólo ciudades alegres; hubo un tiempo en que comparaba la ciudad con el cielo estrellado, en cambio en otro momento hablaba siempre de las basuras que se van extendiendo día a día fuera de las ciudades. Se había convertido en una suerte de diario que seguía mis humores y mis reflexiones; todo terminaba por transformarse en imágenes de ciudades: los libros que leía, las exposiciones de arte que visitaba, las discusiones con mis amigos”.


Gracias Mariano Roldán por la inspiración brindada para esta nota: que hayas publicado la campaña de Knarf me hizo acordar inmediatamente del texto de Calvino.

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