Radúa (ISP) y Stecconi (USal): “Un título no es un simple cartón”

Lunes 16/04/2012, 03:59 am
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(ARGENTINA) – En su segundo desayuno de investigación de tendencias, PRIMER BRIEF reunió Pedro Radúa, director del Instituto Superior de Publicidad (AAP), con Natalio Stecconi, director de la carrera de publicidad de la Universidad del Salvador. En la charla debatieron sobre alumnos, sobre tendencias y, por supuesto, sobre publicidad.


De izquierda a derecha, Nadia Fusco, Pancho Dondo (ambos, de PB), Pedro Radúa y Natalio Stecconi: la intención de los DESAYUNOS PB es reunir a representantes de diferentes tendencias, instituciones o sectores y generar un debate positivo.

 
POR NACHU FUSCO
De la redacción de PB
(Fotos: Pablo Valda, de Central Humahuaca)

 
La Universidad del Salvador ofrece, en su carrera de Publicidad, que dura cuatro años, el título oficial de Licenciado/a en Publicidad; en cambio el Instituto Superior de Publicidad (que depende de la Asociación Argentina de Publicidad) tiene cuatro especializaciones (Redacción Publicitaria, Dirección de Arte, Planificación de Medios y Dirección de Cuentas), todas con una duración de tres años y un título no oficial. Fue por eso que PRIMER BRIEF no dudó en preguntarles sobre su primera gran diferencia:

—PRIMER BRIEF: El título, ¿importa?
—Natalio Stecconi: La publicidad no es una ciencia exacta o arreglada, en la que sin un título no puedas ejercer, como ocurre en la arquitectura o la medicina. Sin embargo, con el paso del tiempo se fue normalizando. Por ejemplo, dentro de una universidad como la USal, Publicidad es una carrera más dentro de las de 78 que se brindan. Hay dos opciones si vas a hacer una carrera de cuatro años: una es que quieras ser un empleado en una agencia; la segunda, que tengas pensado abrirte en un camino más amplio y estudiar posgrados, ya sea acá o en otro país. Es el debate de siempre: a estos últimos, el título les da un aval más. Si se ve como un cartón no te sirve. Pero no es un simple cartón, puede ser mucho más.
—Pedro Radúa: Desde la óptica de la AAP es más complejo. Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo se creó el Instituto. La idea inicial fue captar a los propios empleados de las agencias: es que en esa época, fines de los años 80, los exitosos se iban a trabajar a Europa, y los que quedaban no estaban preparados para el ritmo que una agencia impone. Entonces no era necesario darles un título oficial; pero sí entrenarlos. Finalmente, el año pasado se decidió que en un futuro no muy lejano el ISP va a transformarse en universidad. Ya en estos tiempos, un publicitario está capacitado para seguir estudiando, y sin un título no podés. Así y todo, hicimos un testeo con 850 alumnos para ver cuántos querían seguir estudiando: el resultado positivo no llegó al 2 por ciento. Pero bueno, ocurre que, en realidad, nosotros mismos desde el primer día les decimos que los preparamos para trabajar en nuestras agencias: eso es lo que compra el que viene a estudiar.

—PB: ¿Y las agencias qué opinan al respecto?
—PR: Mirá, nosotros estamos cada vez más abocados a ayudar a los alumnos a que entren a las agencias que integran la AAP. Para eso les pedimos colaboración a las agencias mismas, cosa que antes no se hacía, y hoy es un éxito. Antes no había becas rentadas para trabajar en agencias y hace tres años que venimos otorgándolas a modo de cierre de la carrera. Y es más: hasta ahora, todos los becados quedaron en el plantel fijo a las agencias.
—NS: Lo que sucede es que un alumno de hoy no es el de mi época, ni yo soy como los de la época de Martín Mercado. Hoy un pibe de 17 años tiene un mundo y sobre todo una percepción diferente, porque cambian el trabajo y las posibilidades comunicativas, y eso forma parte de las herramientas que les das en su etapa de aprendizaje. Eso hoy se valora muchísimo en las agencias. Yo, por ejemplo, tuve que empezar a trabajar con algo que no me habían enseñado en mi carrera: internet. Tuve que adaptarme y en ese proceso sí tuve que aplicar mis conocimientos. Por eso es importante que los contenidos de las materias vayan cambiando, porque estás preparando gente que va a trabajar dentro de cuatro años, y nadie sabe qué es lo que puede llegar a surgir de hoy a entonces.


Radúa (detrás, Dondo): “Hasta ahora, todos los becados quedaron en el plantel fijo a las agencias”.

 
—PB: ¿Qué es la publicidad para ustedes?
—PR: Es cada vez más cosas. Es estar en cada vez más lugares, con o sin productos, y ocupar más espacios. Si uno va para atrás en el tiempo, la publicidad era comunicar varias cosas. Hoy no sólo se modifica el tiempo, sino también la tecnología. Nadie mira las cosas con óptica publicitaria, pero si uno lo analiza, sin el sponsor sería imposible, porque la publicidad tiene que ver cada vez más con todo. Estoy seguro, incluso, de que va a llegar un momento en que no se va a llamar más “publicidad”.
—NS: Coincido con Pedro, seguimos usando un nombre que ahora nos queda chico debido a que necesitamos nutrirnos de una formación más amplia. Pero hoy necesitamos saber mucho más que hace veinte años. Si cambió la forma de pensar, ¿por qué no cambiar el nombre?

—PB: ¿Qué creen que es la publicidad para los estudiantes?
—PR: Los que vienen del secundario son un caso particular: por lo general no saben nada. Teníamos un plan de nivelación para actualizar a estos chicos, que intentamos hacer a criterio de cada uno, y para abrimos un taller extracurricular gratuito, y adiviná qué: ¡No vino nadie! Primero, porque no estaban obligados a hacerlo. Pero sobre todo porque los chicos no sabían para qué: hay quienes no quieren ayuda. Nosotros no podemos suplir la falta de interés. Me acuerdo de que a un alumno le pregunté quién era Shakespeare y me dijo: “Sé que es un pintor, pero no lo conozco”. Me quería morir.
—NS: La publicidad es una carrera hermosa, pero tiene la necesidad de tener una vuelta cultural. Alguien que te dice “quiero ser publicitario pero no me interesa saber de tildes” no va a llegar a nada. Está bueno que lean más de un libro, que vean películas, ¡aún si tienen 18 años! Los pibes de hoy están jugando con una tendencia a quedarse cada vez más en la casa y, por ende, tienen menos contacto con lo que hay afuera. Saben poco, pero eso es lo que debería motivarlos a saber más: si quieren seguir alguna orientación tienen que mirar, observar, ser curiosos.

—PB: Entonces, ¿la recomendación es estudiar y nutrirse de todo?
—PR: Es una visión cultural: si no les parece más importante saber dónde van una coma o una tilde, tampoco les va a importar saber quién era Picasso.
—NS: Me acuerdo de una vez en que invitamos a Mario Pergolini y uno de los chicos le dijo: “Vos sos exitoso y no terminaste la carrera, mi conclusión es que no hay que estudiar”. Mario, modestia aparte, le respondió: “¿Y vos cuántos Pergolinis conoces? Yo soy uno del montón que tuvo suerte, pero vos estudiá”. El filtro de hoy es el estudio: vos podes ser técnicamente perfecto para escribiendo, pero no tener nada para decir.


Stecconi: “Alguien que te dice ‘quiero ser publicitario pero no me interesa saber de tildes’ no va a llegar a nada”.

 
—PB: ¿Creen que los alumnos aprenden más rápidamente trabajando en una agencia?
—PR: Soy un convencido de que un chico que estudia publicidad recién en su último año de carrera tiene que empezar a trabajar en una agencia: si lo hacés empezar a trabajar en el primer año puede fracasar. Y además no puede intervenir, está de oyente. En el último año sí, y puede aportar.
—NS: A veces se crean falsas dicotomías: “Trabajar o estudiar”, cuando en realidad la presión de la práctica cotidiana va en paralelo con esa realidad. El estudio te va dando una visión integradora. Coincido con Pedro, cuando estás terminando hay que empezar a buscar laburos en los que puedas ejercer tu profesión. También lo que pasa es que cuando se da la oportunidad de trabajar en una agencia, se da el riesgo y claro, el pibe se obnubila y deja la facultad. Pero a los 25 años quizá ya no tiene ese trabajo, no tiene el estudio y no le queda nada.

—PB: ¿Eso también pasa con los alumnos del ISP?
—PR: Nosotros lo vemos más seguido porque tenemos alumnos que buscan una salida laboral más rápida. Entran en primero o segundo año en una agencia y a la semana vienen a decirnos que dejan la facultad. En esos casos nos cuesta mucho hacerles entender lo importante que es el conocimiento.
—NS: Nosotros vemos eso con los que vuelven a los 25 años a retomar los estudios. Cada uno sabrá lo que hace, no los podés obligar.


Stecconi (izquierda) y Radúa (derecha): “A la educación siempre le cuesta adaptarse a los tiempos, va siempre detrás; además es difícil lograrlo de una gran cantidad de docentes”.

 
—PB: Para cerrar, ¿qué consejo le darían a un estudiante recién egresado con respecto al comienzo de su carrera? ¿Recomiendan una agencia chica o una grande? ¿Qué otras opciones tienen?
—PR: Antes de ser director o profe, tuve una experiencia personal que me sirvió y me gustaría ver que esa experiencia se repita con los estudiantes: conviene empezar por una agencia chica, porque estás en contacto con todos los trabajos de la agencia y, sobre todo, con todos los departamentos. Un chico egresado va a aprender qué es un verdadero creativo, qué es tratar con un cliente o un proveedor, va a entender todo, y en el momento en que pase a una agencia mediana ya tendrá la experiencia de un montón de cosas, más allá del puesto en el que sea contratado. Es más difícil entrar a una agencia grande y el día de mañana pasar a una chica, porque sólo sabés hacer tu trabajo.
—NS: Desde la universidad es distinto, porque no se reduce a agencias, también existen puestos empresariales, marketing, comunicación en general. Pero los alumnos tienen que saber que lo que es fenómeno es también limitado. Es decir: hay más alumnos que capacidad de trabajo. Hay que incentivar a los chicos a concretar sus propias iniciativas.
—PR: Totalmente de acuerdo. Cuando yo me recibí no había alternativas, era agencia o agencia. Después empezaron a surgir otras opciones. Hoy los chicos pueden aplicar sus conocimientos en más de quince rubros.
—NS: Por ejemplo, Figueroa Reyes, después de su paso por las agencias puso su propio emprendimiento y hoy se dedica a hacer entretenimiento publicitario, como lo del TC 2000 en la 9 de Julio. Hoy no se busca hacer publicidad en un aviso, hoy hay que entretener a la gente. Eso es un mundo muy amplio, que los mismos chicos pueden generar.

 
 

Comentarios

  1. Publicado por SilvinaT el 16/04/12, 14:33 [Responde]

    Les paso una data, detecte un error de redacción: “perfecto para escribiendo”
    quizás les interese arreglarlo.

    Saludos!

  2. Publicado por Carolina el 17/04/12, 13:56 [Responde]

    Yo me recibi de directora de arte en la AAAP, no me quejo del plan de estudios, con ellos aprendi muchas cosas. Pero por una de esas vueltas de la vida me mude a Inglaterra. Vivo en Londres y trabajo en el depto de diseño y publicidad del Newspaper mas leido del mundo, este año superamos el New York times.. nada mal por ser un titulo “no oficial”.. pero uno nunca sabe las vueltas de la vida, a veces, un titulo no oficial puede tener un techo y cuando vivis en un pais con acceso a google, necesitas un master!

  3. Publicado por Ana Salazar el 18/04/12, 03:27 [Responde]

    La verdad es que leyendo esta entrevista, es que debo decir que desde el comienzo de la misma, Natalio Stecconi dijo algo como que Publicidad es una de las 78 carreras que tiene la USAL. Creo que para aquellos estudiantes de la carrera, no es lo mismo el que estudia publicidad, derecho u medicina. Porque consideremos que no se está hablando de la Usal y sus carreras, sino que se hace foco sobre publicidad.
    Por otra parte, me parece que el graduado del I.S.P., está a la par de cualquier otro egresado de publicidad, y hasta me parece que sale mejor preparado. Porque sale ESPECIALISTA en el área publicitaria que haya elegido. Sea Arte, Cuentas, Redacción o Medios.

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