Encontrar la respuesta en Google, por Natalia Rosas Maruyama

(ARGENTINA) – Natalia Rosas Maruyama tiene 24 años, es licenciada en Periodismo por la Universidad Católica Argentina y, en la misma casa de estudios, está terminando su licenciatura en Publicidad. Pero lo que convierte su caso en más interesante aún es que lleva cuatro meses trabajando (como Online Specialist) en lo que para muchos es la Meca profesional: Google. ¿Querés conocer su historia?


«Mi segundo apellido es japonés, oriundo de la ciudad de Yamagata, al norte del país nipón», cuenta Natalia. (Fotos: Gentileza NRM)

 
POR NATALIA ROSAS MARUYAMA
Licenciada en Comunicación Periodística por la Universidad Católica Argentina y estudiante de Comunicación Publicitaria e Institucional por la misma casa de estudios
Redacción especial para PB

 
«Yo quiero trabajar acá», fue lo primero que pensé al momento de ingresar en las oficinas de Google Argentina. Había escuchado muchos mitos alrededor de cómo era y siempre se asemejaba a un parque de diversiones.

En esa oportunidad no me encontraba por una visita guiada ni mucho menos por una entrevista de trabajo, sino que estaba por rendir el último examen para conseguir una certificación en el manejo de Google AdWords. La Universidad Católica Argentina, de la que soy graduada de la licenciatura en Comunicación Periodística y próxima a recibirme como licenciada en Comunicación Publicitaria e Institucional, forma parte de un programa en el que especialistas de esa herramienta dictan clases en el campus universitario para que aprendamos sobre marketing online y los contenidos fundamentales vinculados con Google AdWords. El curso no había sido nada fácil y solo una pequeña porción de los alumnos que lo habíamos empezado logramos llegar a esta instancia exitosamente. Quién hubiera pensado que al poco tiempo asistiría diariamente a esas alegres y coloridas oficinas.

Unos meses después, en plena búsqueda laboral, encontré que un googler —término que refiere a los empleados de Google— radicado en Dublin había tuiteado que la sede argentina de la empresa estaba reclutando empleados. Sin muchas esperanzas envié mi CV. Para mi sorpresa, dos días después me contactaron para tener mi primera entrevista. Si bien ya había experimentado lo que eran las entrevistas laborales, los encuentros con Google no eran convencionales. Preguntas curiosas, bordeando lo excéntrico, muy fieles a su estilo. Y, como quien no quiere la cosa, unas semanas después llegó ese llamado que me confirmaba que había ingresado. “¡Qué buena noticia! —fue el comienzo de mi respuesta, que en su continuación probablemente haya descolocado a mi interlocutor—: Sin embargo, ¿te puedo llamar en un ratito para confirmarte si acepto la oferta?”. ¿Locura? ¿Aires de grandeza? ¿Desconcierto? Tal vez un poco de todo. Si bien estaba casi segura de que iba a aceptar, el llamado me había encontrado saliendo para otra entrevista que también me interesaba. Finalmente, opté por la multinacional norteamericana.

Hoy llevo cuatro meses desempeñando el rol de Online Specialist dentro del equipo de SME Services. Continuando con la filosofía de anteponer y mejorar la experiencia del usuario, manejamos las cuentas de pequeñas y medianas empresas de Latinoamérica buscando que puedan exprimir al máximo cada una de sus campañas de Google AdWords. Es un puesto que mezcla marketing, publicidad, consultoría, planificación y asesoramiento estratégico.

Cada día en Google es un aprendizaje constante. Algunos clientes son más fáciles y otros más difíciles, pero esos cambios de escenarios son los que me ayudan a profundizar conocimientos y desarrollar nuevas habilidades. En este punto, no puedo dejar de destacar el apoyo constante que recibo de mis compañeros que, con más experiencia y bastante paciencia, me asisten en cada interrogante que planteo.

Si bien todavía no contamos con montañas rusas ni sillas voladoras, no faltan sorpresas, desafíos, entretenimiento ni calidez humana. Afortunadamente esa es la realidad que disfruto día a día.

Para resumir en pocas palabras, cuando terminé de cursar, me invadían las preguntas sobre qué rumbo debía tomar. Entonces, entré en Google y me dio respuestas.

 

«Todavía no contamos con montañas rusas ni sillas voladoras», explica Natalia, cómodamente apoyada sobre la réplica a escala gigante de la mascota de Android.
 
 

2 replies »

  1. Me parece muy poco interesante la nota, no aporta nada, siempre la misma historia. Google es como cualquier otra compañía multinacional, los salarios están pesificados, vivís para el trabajo y la clave para ingresar es ser egresado de una universidad privada -lo que garantizaría cierto status del empleado- y saber inglés. Ahora si tenes problemas, sos descomprometido con los clientes de la compañia y te subís al pony por trabajar ahí adentro parecería estar perfectamente avalado por la empresa. Ese lugar no es la meca de nada, el que lea esto que aprenda a trabajar para su bolsillo y a no comprar marcas. Es mi humilde opinión y espero este blog tenga la gentileza de respetar la pluralidad de opiniones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.