Storytelling de Brother llega a Barcelona: «¡Quien escribe, cuenta!»

(ESPAÑA) – El taller de escritura creativa que ofrece la sede porteña de la escuela de creatividad finalmente llegó a la ciudad española. Las clases serán dictadas por Gabriel García de Oro, director creativo ejecutivo en OgilvyOne, escritor de libros infantiles, juveniles y de no ficción y como colaborador habitual de El País Semanal. Las actividades comienzan hoy mismo, pero no quisimos perder la oportunidad de hablar con el nuevo profesor y preguntarle qué tiene preparado, además de conocer su mirada sobre una tarea tan compleja y fascinante como es escribir.

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Gabriel García de Oro se prepara desde las oficinas de OgilvyOne para las clases de Storytelling en Brother Barcelona.

POR JOSÉ ESCANÉS
Redactor PB
(Fotos de la nota: Gentileza GGO)

 
No importa el tiempo que pase, las traducciones buenas o malas que tengan y los aportes de cada relator: Las buenas historias resisten todo y llegan siempre en el momento justo que debemos escucharlas. Parece que lo mismo sucede con las clases para aprender a contar una de ellas.

Luego de varias ediciones exitosas en Brother Buenos Aires, el taller de escritura adecuadamente titulado Storytelling llegó a Brother Barcelona, donde varias personas de distintos palos pulirán sus dotes narrativos y sus sentidos para encontrar los relatos que tenemos alrededor nuestro, esperando ser descubiertos.

La historia de esta nueva edición del taller empezó hace ya un tiempo, cuando la escuela abrió el concurso Tell Me Bro, donde invitaban a sus seguidores a proponer un microrrelato original, inspirado en distintas fotos, para ganarse una beca para Storytelling. El ganador fue @acamata, que hoy mismo se reunirá en el salón de clase con Gabriel García de Oro, el profesor que liderará el taller.

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«Ultimo rollo, última foto, solo necesito una buena para salvar el día.»: El texto ganador de Tell Me Bro, basado en la fotografía V-J Day in Times Square de Alfred Eisenstaedt.

Además de ser director creativo ejecutivo en la agencia de publicidad OgilvyOne, ha publicdado varios libros de distintos géreros, por lo que sus habilidades están más que demostradas. Ahora solo queda esperar a que los demás saquen a relucir las suyas, como nos dijo Gabriel en nuestra charla.

— ¿Cuándo y cómo supiste que te gustaba escribir?
—¡Ni me acuerdo! Es como si siempre hubiese sido consciente de que la palabra escrita era el mejor medio para expresarme, o, como mínimo, el que se me daba mejor. En cualquiera de sus formas, y he ejercitado varias. Con muchos errores, por supuesto. Pero tuve la suerte de toparme con una frase de Herman Hesse que me salvó de la vergüenza: «Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos”.

—¿Fue parte de lo que te hizo dedicarte a la publicidad?
—Soy bastante negado para hacer cualquier otra cosa que no sea escribir, así que pensé: “Debería encontrar un lugar en el que escribir fuera necesario”. Y encontré la publicidad. Necesitaba escribir. Ganarme la vida con ello. Escribir lo que fuera. Me bastaba con teclear. Y aún me basta. Me hipnotiza el sonido del teclado. Los oficios tienen sus sonidos. Escribir también. Yo buscaba eso.

—¿Qué te motivó a sumarte como profesor en el curso de Storytelling de Brother?
—Creo que todo el mundo tiene una historia para contar. También estoy convencido de que todos escribimos mejor de lo que pensamos, por eso es importante no pensar cuando estás escribiendo. Y además, solo puedes aprender si enseñas. Así que he decidido que me vendría bien aprender un poco y en Brother, a diferencia de otros lugares, hay gente con ganas, fuerza y energía.

—¿Cuál es tu objetivo para los alumnos?
—Solo uno. Que escriban. Que escriban. Que escriban. Uno es más feliz cuando escribe. Y más creativo. Y más empático. Y más… de todo. No lo digo yo, hay estudios que lo avalan. Así que ¡quien escribe, cuenta!

—¿Qué te gustaría que descubrieran en el curso?
—El poder que tienen. Su propia voz. Su manera de contar, de narrar. De ser interesantes y, por tanto, de interesar a los demás.

—¿Cuál crees que es la mayor diferencia entre escribir un aviso y un relato libre?
—Pues eso, la libertad. Pero a veces de un encargo pueden salir piezas maravillosas. Nosotros, los que también escribimos para los demás, hacemos eso que decía Pablo Neruda en Los versos del Capitán: Porque donde no tiene voz un hombre; allí, mi voz. Puede ser mágico. En un relato libre… bueno, la libertad es una responsabilidad y eso también hay que saber sobrellevarlo.

—¿Qué libros, blogs, artículos, cuentas de Twitter, etcétera, has leído últimamente y te gustaría recomendar?
—Hay un libro de Jarosinsky, titulado Nein: Un manifiesto, publicado en Anagrama que es una recopilación de sus tweets filosóficos. Es brutal. Aforismos en 140 caracteres. También aconsejo un artículo que salió hace muy poquito en La Vanguardia acerca del poder curativo de las historias. Y cualquier libro de poesía… que es el ensayo de la vida. Hay que ir a las librería (sí, a esos lugares extraños y moribundos) y dejarse seducir por libros que no conocemos y de los que apenas hemos oído hablar. Lo que aún no has descubierto, esa es mi recomendación.

—¿Tenés una forma preferida de encontrar buenas historias o crees que llegan solas?
—Las historias te encuentran a ti. Y una vez están en tu cabeza, tienes la responsabilidad de darles alas, hojas y palabras.

 
 

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