No todas las autofotos son selfies: el marketing y la publicidad en esta moda 2.0

(ARGENTINA) – ¿Qué son las selfies? ¿Cuáles son sus variantes? ¿Por qué hablamos de selfies? ¿Por qué nos autofotografiamos? Las selfies antes de ser selfies. ¿Dónde están la publicidad y el marketing en todo esto? ¡Marcos Montenero podía haber seguido toda la noche tirando preguntas al respecto! Pero en vez de hacerlo, escribió esta nota.


Izquierda: realizado en 1450 en un cobre esmaltado de 6,8 cm de diámetro, el autorretrato de Jean Fouquet se conserva en el Museo del Louvre, en París. Derecha: En el reverso del autorretrato de Robert Cornelius se puede leer «La primera foto jamás tomada». ¿Protoselfies?

 
POR MARCOS MONTENERO
Egresado como redactor de la AAP
Estudiante actual de la UCES

 
Comencemos desde el principio definiendo la palabra selfie. Una selfie es una autofoto, es decir, una fotografía que se toma uno mismo. Ahora bien, la selfie tiene una intencionalidad detrás: ser compartida en las redes sociales. ¿O sea que las autofotos que nos sacamos y no compartimos no son selfies? No lo creo, son solamente autofotos. Aquí está la clave para diferenciar una selfie de una autofoto o de un autorretrato.

Entrando en un terreno un tanto analítico y, salvando las distancias, las obras de arte que no son expuestas o vistas ¿son obras de arte?


Definición de selfie del diccionario Oxford: Fotografía que se toma uno mismo típicamente tomada con un smartphone o cámara web y la sube o postea en sitios sociales.

 
Selfie es un anglicismo, por lo cual todos los que hablamos español y queramos referirnos a una autofoto que se toma con la intención de ser mostrada en redes sociales, no tenemos otra escapatoria, por el momento, que decir selfie. Podemos renegar y seguir llamando a las selfies autofoto o autorretrato, pero se nos escapa la intención fundamental de una selfie, la de ser compartida.

Existen dos maneras de tomar una selfie, y dos dispositivos con los cuales hacerlo: teléfono celular y cámara de fotos (o, si se quiere, una cámara web, que no es más que una cámara de fotos y/o video). Las primitivas selfies se hacían frente a un espejo, y esto puede deberse a dos motivos también. El primero, que los teléfonos celulares antiguos no tenían cámara frontal, por lo cual uno no podía verse en su pantalla; y el segundo, que las cámaras fotográficas tampoco contaban con esa posibilidad. Pero hace un par de años, antes de la aparición de los smartphones, las cámaras estaban en auge, y la solución fotográfica estaba subsanada por estos dispositivos. En este subtipo de selfie se ve el aparato con el cual se está tomando la fotografía. La segunda manera de autofotografiarse es utilizando la cámara frontal del dispositivo; o, con mucha práctica, su cámara posterior (o una cámara web). En este caso no se ve el dispositivo con el que se está haciendo la selfie. Hoy en día, el smartphone es la solución preferida para este tipo de práctica.

 
¿Por qué hablamos de selfies en este preciso momento?

Hay dos hechos que marcaron el boom de esta práctica. El primero fue su inclusión como palabra en el diccionario de la lengua inglesa Oxford el pasado año, cuya definición vimos antes. Y el segundo, la famosa selfie (que en realidad sería una groufie: más adelante definiremos todos los subtipos de selfie) de la premiación de los Oscar de este año, tan viralizada y parodiada en las redes sociales.


Groufie de la premiación de los Oscar 2014.


Una de las tantas parodias que se pudieron ver de la groufie de los Oscars. En este caso, de los Simpsons.

 
¿Dónde podríamos encontrar el comienzo de la práctica de autorretratarse? En el arte, mucho antes de que existiera la fotografía. El autorretrato era algo bastante común entre los artistas. Ahora ¿cuál fue el primer autorretrato? Es difícil saberlo. Y aunque no es la intención de este artículo indagar en las profundidades de la historia del arte, perfectamente podríamos nombrar el autorretrato de Jean Fouquet del siglo XV (el que abre esta nota). Y si habláramos de un autorretrato fotográfico, podríamos destacar el que hizo Robert Cornelius en 1839 (ídem).

Existen muchos ejemplos de autorretratos, tanto en el arte como en la fotografía, pero no podemos llamarlos selfies. Con esto no estoy diciendo que antes no se compartían los autorretratos, sino que no se lo hacía en las redes sociales, por el solo hecho de que no existían. Es que el término selfie se refiere a la autofoto que tiene la intención de ser compartida en las redes sociales. Antes de que existieran las redes sociales y sin la intencionalidad implícita que tiene este término, los autorretratos son simplemente autorretratos, tanto si hablamos de la disciplina del arte como la de la fotografía.

Lo que sí podríamos destacar de todo esto es que el ser humano siempre tuvo la inquietud de dejar su fisonomía impregnada en algún material, de dejar su retrato para la posteridad.

 

>>Pequeño diccionario selfie

  • Selfie: autofoto.
  • Groufie: autofoto grupal.
  • Belfie: autofoto de nalgas (o Bottom selfie).
  • Bikini Bridge: autofoto del “puente” que queda entre los huesos de la cadera (íleon) de la parte de abajo de la bikini.
  • Lelfie: autofoto de las piernas.
  • Feetie: autofoto de los pies.
  • Pelfie: 1) Autofoto de la vagina o el pene (o Pussy / Penis selfie). 2) Autofoto que se saca una persona “haciendo el número 2” en el baño (o Poo selfie). 3) Autofoto con bienes suculentos para dar envidia.
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    Estos son algunos de los términos que se pueden derivar de la palabra selfie; no creo que sean todos, pero al menos los que más pueden verse en las redes sociales.

    En el caso de la groufie ¿cómo es una autofoto grupal? Muy simple y también compleja. Una persona, que por lo general está por delante del grupo de fotografiados, es quien toma la fotografía. Ahora bien, ¿cuántas personas debe haber para que se considere groufie y no selfie? ¿Cuántas personas constituyen un grupo? Dejo la pregunta abierta.


    De izquierda a derecha: una belfie, una bikini bridge, una footie, una lelfie y la groufie de los Oscars en versión Simpsons.

     
    Y si se toman fotografías de objetos personales, sin que aparezca la persona en la foto, ¿se considera selfie? ¿O sería una “stuffie”?

    Son fotos que se ven en las redes sociales y considero que hay que incluirlas dentro de la denominación selfie. Por ejemplo: el vaso de Starbucks con el propio nombre (que fue furor años atrás) o una captura de pantalla de la computadora o el teléfono celular intentando mostrar algo propio; o incluso los famosos tweets “así los leo yo” (generalmente proporcionados por mujeres) en los que se ve una foto de la línea de tiempo de Twitter con un vaso de vino, por nombrar un ejemplo.

    Y en toda esta moda 2.0 ¿dónde están la publicidad y el marketing? En un primer lugar yo pondría la acción de fotografiar el vaso de Starbucks con el nombre. No creo que haya sido una campaña pautada, sino algo espontáneo que surgió desde la gente; sin embargo, la presencia de la marca es indudable.

    Un ejemplo de campaña que aprovechó “la movida selfie” fue la de la marca Jamba Juice, que invitaba a fotografiarse con el jugo y compartirlo bajo el #SmoothieSelfie.

    Otro ejemplo fue la serie de televisión The Walking Dead a través de la acción Dead Yourself, que no es más que una aplicación para dispositivos móviles en los que uno puede sacarse una selfie, transformarse en zombie y luego compartirla.

    Hablando de aplicaciones, hay un sinfín que permiten ponerles distintos filtros u objetos, o prácticamente lo que se quiera para luego subirlas a la red. Basta con ir a alguna tienda de aplicaciones y buscar “selfie” para comprobarlo.

    Por último podríamos mencionar los esfuerzos de marketing que realizan las marcas de teléfonos celulares para sacar mejores selfies. Como podría ser el Huawei Ascend P7, que incluye una cámara frontal de 8 megapíxeles, o el Xperia C3 (que se autodenomina «the world’s best selfie smartphone»), que cuenta con un sensor de 5 megapíxeles, una lente angular y un flash frontal «para sacar la mejor selfie».

    ¿Qué podría decirse de todo esto? Varias cosas. En un principio, que quedaron muchos aspectos sin mencionar en este artículo. Aspectos muy técnicos o con más precisión. Pero la intención fue siempre abarcar, a grandes rasgos, desde dónde partimos para llegar a la moda selfie.

    Me gustaría terminar diciendo que a través de la historia el hombre se «desnudó» de adentro hacia afuera. Primero descubrió su mundo interior con el arte, la filosofía, la literatura… Y luego se volvió un tanto más frívolo y comenzó a mostrar su comportamiento, sus costumbres, su vida y su cuerpo.
     
     

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