Serie What’s on, de Cannes Lions: consumer experience con huevos fritos y buenas ideas

(INTERNACIONAL) – Si una buena experiencia de consumidor no es creatividad, la creatividad ¿dónde está?, se pregunta María Puebla, y a continuación intenta responderse una de las preguntas retóricas que lanzó Cannes Lions este año con un ejemplo muy concreto, pletórico de melocotones en almíbar y salmón rosado.

COMENTARIO: Esta nota responde a una de las diez preguntas retóricas que Cannes Lions se hizo este año en la sección What’s on: concretamente, a la pregunta How do we use creativity to drive exceptional consumer experiences?


Mario Soriano García y Mamen Soria, los creadores de The Gourmetillo Food Studio: gente que inspira a trabajar creativamente en la experiencia del consumidor.

 
TEXTO POR MARÍA PUEBLA
Redactora especializada en customer experience

 

 
No vengo del mundillo de la publicidad, del marketing y la creatividad, por mencionar sólo algunos ámbitos en los que, por cuestiones de la vida, me ha tocado incursionar. Y aunque es muy pronto para poder hacer una columna de opinión en el tema, algo del mundillo ya puedo afirmar con total convicción y fundamento: ¡todos somos creativos! No sólo lo dice la psicología, sino también las neurociencias y, fundamentalmente, mi experiencia personal: a mis casi 44 años me he puesto con estos temas sin haber tenido hasta ahora la más pálida idea.
Pues bien, después de tres masters en Madrid (planning estratégico, design thinking y neuropsicología) y con mi background en la Argentina como psicóloga criminóloga, me toca dar mi opinión sobre costumer experience: si eso no es creatividad, la creatividad ¿dónde está? Ya vemos como pasito a pasito nos vamos metiendo en el tema.
Pero, para no sonar tan egocéntrica, voy a ejemplificar el asunto sobre cómo la creatividad puede conducir a experiencias de consumo con la historia de una persona que conocí aquí en Madrid, en uno de mis masters: Mario Soriano García, dueño de Gourmetillo Food Studio, una pequeña empresa gastronómica que hace cinco años montó con su esposa, Mamen Soria.


Mario en plena tarea, combinando creatividad y conocimientos para mejorar la UX a través de la comida.

 
Mario no terminó la secundaria, pero hizo un curso de oficios y allí aprendió diseño. Con esa sola herramienta y sus dos niños (motivo por el cual ya no duerme siestas), comenzó la “locura” del diseño de comidas. Siempre le gustó la gastronomía, pero no tenía estudios en ello ni antecedentes familiares en el negocio. Sin embargo, tenía una idea clara: brindarles a sus clientes la posibilidad de disfrutar momentos únicos, irrepetibles, experiencias excepcionales.
¿Y cómo se lleva a cabo concretamente eso? Mario y su esposa invierten, en cada proyecto, el tiempo necesario para analizar todos y cada uno de los detalles posibles de lo que va a ser la experiencia del consumidor: la luz, los colores, el sabor, la imagen, el entorno, el día, los eventos, los amigos, el lugar, los climas emocionales, la motivación, el target, ¡todo! ¡Es que es un maestro del priming! (¡y esto los publicistas lo conocen muy bien!). No es sólo un catering lo que Mario y su esposa hacen, sino un estudio creativo enfocado en el universo de la gastronomía en el que creen que cualquier pretexto es perfecto para congregarse alrededor de una mesa. ¡Y lo consiguen! ¡Vaya cómo!
Tomarse el tiempo para elegir cuidadosamente el espacio, los sabores, los colores, los gustos y las miles de variables que hacen a cada target es la criptomoneda que Mario y Mamen han establecido en su negocio. Venden el lujo de la experiencia exclusiva, el aquí y el ahora, irrepetible. Porque así son sus platos, basados ciento por ciento en la experiencia única del consumidor. Tanto así que se llaman a sí mismos “coleccionistas de momentos únicos”.
Para más información, les sugiero visitar su página web y sus redes sociales: tienen Instagram, Pinterest y Facebook.
 
 

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